IMPACTO DE LA COVID- 19 EN LA DESESTACIONALIZACIÓN

En materia turística, la desestacionalización significa el fomento de una oferta turística variada que se pueda adaptar a todos los meses del año. Ya sabemos que en los meses de verano los destinos de sol y playa son los más demandados, pero, ¿qué pasa con el resto del año?. La creación de recursos turísticos culturales y deportivos pueden ser la clave para que los visitantes decidan desplazarse no solo en verano.

Para el turismo, siempre se destaca la importancia de luchar contra la estacionalidad y paliar sus efectos.

Las ventas de temporadas bajas suelen estar muy atomizadas, no se concentran en torno a los productos turísticos «estrella». En distribución se hablaría del «long tail» de la temporada baja, una enorme variedad de productos turísticos distintos, frente al turismo de masas de la temporada alta.

En turismo, podemos hablar de pequeños grupos o clientes individuales atraídos por ofertas turísticas altamente especializadas (bird watching, geología, BTT, escalada, fotografía, caza, pesca, micología, etc.), frente al importantísimo turismo familiar en temporada alta coincidente con periodos de vacaciones escolares.

Con una pandemia de por medio y las medidas de seguridad que varios países han tomado, las provincias que no solo han estado viviendo del turismo de sol y playa han podido ver su cifra de visitantes estable o incluso incrementada. En el marco nacional, las provincias del norte de la Península han tenido una ventaja competitiva frente a otros territorios; la diversidad cultural, paisajística y gastronómica han tomado un papel más importante a la hora de decidir un destino u otro.

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